La porosidad quizá sea el parámetro más complicado de comprender pero a su vez uno de los más importantes y determinantes para saber qué cuidados necesita nuestro cabello. El resto de parámetros de nuestro cabello, grosor, densidad, patrón y oleosidad, se pueden conocer con la mera observación pero la porosidad necesita más, vamos a explicar qué es la porosidad y cómo averiguar cuál es la nuestra.

Cuando hablamos de porosidad no nos estamos refiriendo a que nuestro cabello tenga poros, sino a la disposición de las escamas que forman la capa externa de las hebras capilares y que llamamos cutícula. Las escamas suelen estar dispuestas como si de un tejado con tejas se tratase y dependiendo de esa disposición, tendremos un tipo u otro de porosidad.

Si te fijas en la foto que encabeza este artículo, vemos tres tipos de porosidad y de qué maneras están dispuestas esas escamas en cada una de ellas. Esa imagen está tomada desde un microscopio, que es la única forma de comprobar fehacientemente el tipo de porosidad de un cabello. Pero tranquilos, que hace falta que tengáis un microscopio en casa, nuestro cabello ya se encarga de darnos pistas sobre la porosidad que tiene.

Un cabello con porosidad baja, tiene la cutícula tan apretada y cerrada que dificulta que las sustancias penetren en él, de manera que los productos y el agua suelen quedarse en la superficie, siendo un cabello con tendencia a la acumulación.  Pero esto también tiene una ventaja, la hidratación que puede entrar se queda dentro, no se escapa. Son cabellos con mucho brillo, que no notan grandes cambios al usar mascarilla o que se quedan muy pringosos al aplicar una cantidad mínima de aceite aunque pasen horas.

El cabello con porosidad media, es el todo terreno, tiene la cutícula lo suficientemente abierta como  para que penetren el agua y los productos, pero lo suficientemente cerrada para no dejarlos escapar.  Estamos ante un cabello con un brillo moderado, que asimila los aceites y que cuando está seco, con pocos cuidados vuelve a estar hidratado.

Finalmente, el cabello con porosidad alta tiene la cutícula tan abierta que el agua y los productos entran y salen con la misma facilidad, dando lugar a un cabello opaco y seco que absorbe cualquier producto. Los cabellos expuestos a tratamientos químicos como  tintes, mechas o decoloraciones, suelen tener este tipo de porosidad.

Además, podemos tener diferentes porosidades en nuestro cabello. Por ejemplo, las puntas suelen ser más porosas que el resto del cabello al ser el pelo “más antiguo”.

Lo ideal es un cabello con una porosidad baja/media, ya que, en mayor o menor medida, son capaces de mantener la hidratación y de protegerse a sí mismos.

Entonces, ¿por qué es tan importante conocer la porosidad de nuestro cabello?  Porque así sabremos qué necesita nuestro cabello y podremos cubrir sus necesidades usando unos u otros productos.

Más adelante hablaremos del cuidado específico de cada porosidad, pero si quieres ir averiguando qué tipo de porosidad tienes, además de observar las características que te hemos contado, puedes pasarte por nuestro Auto diagnóstico capilar (https://puntocurly.com/autodiagnostico-capilar-puntocurly/) donde tenemos un apartado dedicado a la porosidad.

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